Con las disculpas del caso a los amigos que leen estas líneas y reflexionan sobre la realidad nacional desde una perspectiva crítica, agradezco todos y cada uno de sus comentarios y críticas.
Ahora volvamos al rodeo diario, donde salimos de la caja y con camiseta puesta decimos lo que vemos y asumimos lo que creemos.
Será un karma? Al parecer, mandamás formó un grupo de legalistas que asumió como carta blanca las polémicas palabras que en 2010 lanzaba con soltura de cuerpo impresionante el "rey del nuevo mundo".
Mandamás dio paso al libro Evadas y ésta fue su frase célebre más polemizada.
"Cuando algún jurista me dice: Evo, te estás equivocando jurídicamente, eso que estás haciendo es ilegal, bueno, YO LE METO POR MÁS QUE SEA ILEGAL. Después les digo a los abogados: SI ES ILEGAL, LEGALICEN USTEDES, ¿para qué han estudiado?".
Hoy la cruda realidad desnuda la forma en la que estos asesores legales han actuado con un caso, que se convierte en la punta del ovillo de muchos otros.
Las autoridades han salido a decir que fueron sorprendidos, que se investigará cada caso y que se llegará "hasta las últimas consecuencias". También los ministros, cual peones se ponen delante de su rey para evitar cualquier efecto, que de ponerse a su lado, como ocurre en el ajedrez, sería fatal con un jaque al régimen.
"Él fue el primero en pedir que se investigue", vociferó la millonaria ministra de Comunicación. "Está compungido", agregaba tratando de deslindar cualquier responsabilidad sobre los hombros de un sujeto que se dedica a jugar fútbol y participar de actos populistas cada día del año.
Lo cierto es que estos abogados "le metieron nomás" y ahora las víctimas como los afectados indirectos de cualquier caso donde salpique esta negra red, tendrán argumentos para defenderse y demostrar la manipulación de la justicia boliviana.
Tras la tormenta viene la calma. Ojalá que tras este escándalo (al que por cierto no ha dicho ni chis el jacobino vicepresidente) vengan tiempos de respeto a la ley y el Estado de derecho, ambos perdidos por la angurria de poder de una izquierda trasnochada y tres facistas.
