No
está de más recordar que Sebastián Piñera es considerado uno de los presidentes
con más errores políticos en la reciente historia democrática de Chile.
La frase "piñericosas" parafrasea al Condoricosas del popular personaje de historietas creado por Pepo hace 73 años. Sus lapsus son frecuentes y en su relación con Bolivia lo demostró en la cumbre de la Celac, cuando dijo que "los temas de soberanía no se debaten -excepto- por cuestiones económicas".
Así, su
postura sobre la educación pública le valió la baja de popularidad y una caída
en picada que no pudo levantar ni siquiera trayendo remembranzas del rescate a
los 33 mineros en 2010 tras los 70 días de entierro, tensión y esperanza.
Tampoco
la virtud de haberse estrenado con el terremoto del 27 de febrero de ese mismo
año, que devastó las ciudades de Valparaíso, Santiago, O'Higgins y Biobío dejando
520 muertos, le pudo salvar de un inminente “despido” de La Moneda.
El
último error es, sin duda, el tratamiento que se le dio a la detención de los
tres soldados bolivianos el pasado 25 de enero, pues en vez de acudir a la
diplomacia y hacer lo mismo que se hizo en 2011 cuando también otros 14
(catorce) militares bolivianos cruzaron la frontera en una supuesta persecución
de contrabandistas, ahora optó por enjuiciarlos como si sentar o defender soberanía
implicara violar convenios internacionales.
Piñera
trató de manejar el asunto y hacer ver a su homólogo boliviano Morales Ayma
como un ignorante e irracional personaje (que es tema de otro debate afirmativo)
y que Chile tiene a Bolivia como su “hija” a quien puede ultrajar con un ánimo
patriarcal evidente.
Morales
está vez ganó la pulseta, tal vez la única en el espectro bilateral y acudirá a
los jóvenes dragoneantes como punta de lanza para su eterna y sostenida campaña
para el tercer y cuarto mandato en puertas. El asco que causa este tipo de politiquería
queda pendiente de redacción.
Volviendo
a Piñera, éste quedará vapuleado tras la liberación de los soldados este fin de
semana y es evidente que el orgullo chileno quedará golpeado, algo que ni
Pinochet podría evitar y algo que “el soberano” sabrá demandar al conservador
centro derechista santiagueño.
En
Viña del Mar se dio la cereza de la torta con un siempre irreverente Jorge Gonzáles,
exvocalista del añorado grupo chileno de Rock – Pop “Los Prisioneros”, quien inició
su recital cantando “No necesitamos banderas”, donde canta como estribillo “no
a la guerra contra Bolivia”.
Frente
al público chileno de la Quinta Vergara, y el escenario conocido como el
Monstruo, el músico hizo una pausa para decirle a los ojos a Sebastián Piñera, “presidente,
no a la guerra contra Bolivia”.
Queda
claro que el episodio tendrá repercusión mediática en ambos países con las
nubes negras para Piñera y una vez liberados los soldados en Challapata, Oruro,
se iniciará otro episodio interno en Bolivia, buscando al culpable de haber
dejado a los soldados indefensos y abandonados en la frontera.



