miércoles, 27 de marzo de 2013

THE DARK SIDE OF THE MOON (IV)


LA DUDA EXISTENCIAL VIGENTE



Roger Waters, autor conceptual del álbum, recuerda que decidió abordar las presiones diarias que azotan al individuo. “Esto se convirtió en el concepto fundamental del disco: los obstáculos que se interponen entre los individuos y la posibilidad de compartir con los demás los propios sentimientos y en definitiva, ser felices”.
El reflejar el lado negativo de la vida puede concretar la idea del lado oscuro de la luna. Y como el satélite de la Tierra, así también los problemas existenciales de la humanidad siempre estarán presentes.
“En el fondo no es sorprendente que cada generación, superada la adolescencia, se interese en estos temas: son interrogantes filosóficas fundamentales, todos se lo cuestionan ¿Qué significa ser hombres, cuál es la diferencia, si existe, entre nosotros y los simios? ¿Cuáles son los vínculos con nuestros semejantes que nos permiten elevarnos de la naturaleza animal y transformarnos en criaturas capaces de dar y recibir amor y gozo?”, cita.
David Gilmour coincide y agrega que los elementos plantados por TDSOTM son vitales para cada generación, “por ello está siempre vigente”.
Tras cuatro décadas de su lanzamiento, El Lado Oscuro de la Luna se ha convertido en un disco multiplatino y a la vez de culto, algo pocas veces visto en la historia de la música, pues muchas veces se asume lo comercial en desmedro del arte.
“Why Pink Floyd”, lanzado por EMI es la reciente apuesta discográfica en box set, rememorando esta fecha con algunos bonus y out takes para los fanáticos de la imponente banda británica.



Nota:  el presente tributo es una redacción propia, con fuentes en las revistas Rolling Stone, Voces, el videodocumental Classic Album, entre otros sin ningún fin comercial.

THE DARK SIDE OF THE MOON 1973 - 2013 (III)


LOS DATOS



*The Dark Side of the Moon se gestó desde 1972 en los estudios Abbey Road donde The Beatles tuvo su época dorada.

*El 1 de marzo de 1973 el disco debutó en EEUU y fue el 26 de ese mes que EMI lanzó el álbum en el Reino Unido y el resto del mundo.

*La obra se mantuvo 741 semanas, casi 15 años continuos en las listas de la Billboard estableciendo una marca única e insuperada.

*Después de Thriller (1982) de Michael Jackson y Back in black (1980) de AC/DC es el tercer disco más vendido de la historia de la música contemporánea.

*Pese a su éxito e influencia musical, no existe ningún video clip promocional. Sólo se puede encontrar ediciones con las tomas efectuadas como apoyo para los conciertos de la banda.

*Al cumplir sus 40 años la obra es aprobada dentro de la Biblioteca de Grabaciones y Registros del Congreso Nacional de los EEUU por su aporte y valor cultural.

THE DARK SIDE OF THE MOON 1973 - 2013 (II)


DETALLES DE LA OBRA



La mítica tapa
El arte de la tapa fue encargado a un conocido de la banda. Storm Thorgerson y su equipo de Hipgnosis (nuevo conocimiento) fundado en 1968 se dio a la tarea de darle la funda al disco. Thorgerson en persona se dio una vuelta por Egipto para tomar unas instantáneas y llegar al concepto de la pirámide.
Cada miembro de Floyd coincide y recuerda que apenas vieron el mítico diseño (quizá el más reconocible junto al Sgt. Peppers de The Beatles), eligieron unánimemente el prisma con el fondo negro. El concepto engloba las luces usadas por la banda en vivo, la codicia y la simpleza.
Hipgnosis trabajó en otros diseños para artistas como  Deep Purple, AC/DC y Depeche Mode, luego de su cierre en 1983 prosiguió con la banda hasta 1995.

El coro desgarrado
Clare Torry logró crear o más bien complementar una obra en tan solo tres horas. La cantante que comenzó su carrera en 1967 pasando por el pre-punk o el jazz; sin embargo, es reconocida a partir del desgarrador canto de The Great Gig in the Sky.
Grabada desde las 19.00 a las 22.00 del 21 de enero de 1973, la vocalización improvisada marcó al disco, aunque las primeras críticas de revistas especializadas fueron negativas. Invitada por la banda, Torry recibió la única instrucción de seguir la composición de Wright y así lo hizo. Esta colaboración fue pagada entonces con apenas 30 libras, pero un juicio a la disquera EMI le permitió ser reconocida desde 2005 como coautora de la canción, incluyendo las respectivas regalías.

Exquisito saxo
Dentro del arsenal de recursos musicales e instrumentos que Floyd aplicó para esta obra, destaca el saxofón de Dick Perry. Amigo de Gilmour desde la banda Joker’s Wild, el saxofonista de Cambridge venía apoyando al grupo, especialmente en las presentaciones en vivo.
Su imponente solo en Money o el melódico acompañamiento en Us and Them son irremplazables. Perry continuó con Floyd después de la ruptura en 1994 y participó del memorable y último reencuentro de 2005 en el concierto Live 8 bajo el lema "No more excuses".

In-genio
Alan Parsons fue el responsable de la mezcla del disco y de capturar muchos de los efectos y voces que fueron incluidas en esta experiencia sonora. Provisto con una reportera tuvo la idea de escenificar la introducción de Time, capturando el sonido de 50 relojes cronometrados para dispararse uno tras otro.
Luego de su primer apoyo a Floyd, convertido en músico y con banda propia, Alan Parsons Proyect debuta en 1976 con una obra conceptual basada en el poeta Edgar Alan Poe. La presencia de Parsons siempre fue ligada y reconocida a Floyd y su obra cumbre.

THE DARK SIDE OF THE MOON 1973 - 2013 (I)


MI CASSETTE DEL DARK SIDE



Cuando compré el cassette de The Dark Side of the Moon de la desaparecida disquera Heriba, jamás imaginé que esos 43 minutos serían definitivos para entender la música desde otro concepto, desde otra perspectiva que iba más allá de los grandes éxitos por los que aposté al comenzar a escuchar y conocer el género Rock.
Al principio me costó entender que una “canción” pudiera tener menos de dos minutos de duración y se “limite” a una serie de acordes y sonidos casi sin sentido. Los latidos del corazón y el título Speak to me, se cruzan y abren el disco dándome la respuesta y ese anhelado sentido.
No lo sabía entonces, pero al entrar en Breathe y sentir la voz de Gilmour alentando “Breathe, breathe in the air…” el espíritu de Pink Floyd llena definitivamente la atmósfera. La melodía no sólo envuelve sino que invita a nacer, a esperar más de la vida.
Los sintetizadores, los sonidos casi subliminales y ese tic tac, tic tac que lleva el compás de un viaje infinito se presenta con On the Run, llegando al clímax con ese estallido ejemplificado luego por la banda en sus conciertos con una cama de hospital que se estrella cual avión en picada.
El estruendo de la explosión se va perdiendo en el horizonte y de repente el tic tac de los relojes se amplifica hasta dejar aturdido al cerebro. Qué mejor si se utilizan audífonos para asimilar cada campanada que fue capturada por el entonces ingeniero de sonido Alan Parsons, en un proceso de sincronización artesanal de relojes para lograr el efecto cuadrafónico que hoy se obtendría con un simple doble clik al programa de sonido de moda.

Es el inicio de Time, una de las obras cumbre del disco y que cuenta con un brillante solo de guitarra mientras la letra habla de lo corta que resulta la existencia. “Shorter of breathe and one day closer to death”…
Las preocupaciones existencialistas de Pink Floyd recurren al caos moderno del Tiempo – Dinero. Así, Waters fue concibiendo el concepto del álbum a partir de esos elementos básicos, indispensables, vitales, prácticamente existenciales.

Al alejarse Time surge el dominante teclado de Wright y la más famosa de las improvisaciones vocales femeninas con una inspirada Clare Torry en The Great Gig in the Sky. Los gritos, alaridos y gemidos de vida y muerte van subiendo de tono en igual medida que el piano de Wright y la batería de Mason, como si se tratara de una pelea sónica que no pierde el acorde y la influencia jazz del virtuoso tecladista.
La calma retorna por un momento y dentro de todo este lamento se puede oír una voz en tercer plano susurrando “if you can hear this whisper you are dying”. Luego los alaridos van disolviéndose.
Es momento de respirar 20 segundos, dar la vuelta el cassette y dejar que el lado B continúe.

Con los sonidos de una caja registradora y las monedas cayendo, Money se hace presente e invita a ser irónico, a reflexionar sobre la inmundicia del consumismo capitalista y a la par añora un aumento de sueldo. “New car, caviar, four star day dream, think I’ ll buy me a football team”, ironiza la letra de  Waters, quien repetiría esta frase en el film The Wall (1980) durante la escena en la que el maestro conductista reprocha y humilla al pequeño Pinky por “creerse un poeta”.
El puente blues – rock – blues con las soberbias ejecuciones de la guitarra de Gilmour y el saxo de Dick Perry hacen de ésta la canción más reconocida de la obra y el sencillo mejor vendido de Pink Floyd después de Another Brick in the Wall.


Un tema añejo y a la vez lento (aunque jamás referido a pasiones o relaciones sentimentales de pareja) se abre camino poco a poco entre el teclado y la batería pausada. Us and Them, que originalmente debió ser parte del film Zabriskie Point de 1970 bajo el título The violent secuence, plantea los contrastes de la vida.
Es imposible no sentir nostalgia mientras “black and blue” o “up and down” resuenan con el sutil eco de las voces de Gilmour y Wright; la canción sube de tono en algún momento, para volver a una suave balada y un sensual saxo que estallan para retomar los contrastes oscuros de "down and out”, “with, without”…


De esta calma uno salta a otra dimensión, es otro universo. El arsenal tecnológico irrumpe y con o sin necesidad de algún alucinógeno la banda invita a ver todos los colores. Any Color you Like es otra pieza instrumental llena de la psicodelia de la época y la última muestra de una banda antes etiquetada como “psicodélica” y “espacial”, según la “onda” de aquellos años.

Casi “enganchada” jugando entre un acorde y otro, Brain Damage llega para utilizar otro recurso muy frecuente en toda la obra de Pink Floyd, la locura. Como cada homenaje compositivo, esta también es inspirada en el genio de Syd Barret: “I’ll se you on The Dark Side of the Moon”.
La coyuntura política impregnó en el tema una ácida crítica social en las imágenes de los conciertos, reiterados también en 1988 y 1995. La pieza amplificada por loops, sintetizadores y otras armas, debió llamarse The lunatic song en principio.
Eclipse cierra la obra, retomando la euforia de la banda con sus instrumentos afinados al unísono y una letra que se simplifica en “All that you: touch, see, taste, feel, love, hate, distrust, save, give, deal, buy, create, destroy, do, say, eat, meet, slight, fight, now, gone, come…” rematando con: “and everything under the sun is in tune, but the sun is eclipsed by the moon”.

El cierre es fenomenal, pues como cada letra y nota presentada, The Dark Side of the Moon queda como una obra de arte, donde cada quien debe asumir su significado, si lo hay.
El protagonista no es un músico sino Jerry Driscoll, el portero del mítico estudio de grabación Abbey Road quien dice “There is no dark side of the moon really, as a matter of fact it’s all dark” y los latidos de Breathe que abrieron el disco vuelven para cerrar toda la obra maestra.

Acá se debe apretar stop, asimilar la música, asimilar el sentimiento. En mi caso no me quedó otra que aplaudir en mi soledad, sentir un lleno acogedor en el alma contadas veces sentido, declararme devoto del grupo y esperar compartir esa experiencia.