Generalmente los blogs deben ser espacios
para la creación propia, pero dado el caso y para ser evidentes, comparto (al
final) el link del portal conservador cruceño de monitoreo de medios Eju.tv
perteneciente a Ernesto Justiniano, basado en declaraciones públicas del autor
uruguayo Eduardo Galeano, quien reconoce que su “best seller” de 1971, por el
cual tiene una excelente renta, en el actual tiempo está desahuciado y “no lo
volvería a leer ni escribir”.
Al respecto, un criterio particular sobre Las
Venas Abiertas de América Latina:
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En la U, de entrada, nos dieron a leer este
texto, todos los changos muy emocionados por los antecedentes del libro lo
veían como la "biblia" del comunicador comprometido con su sociedad. En
verdad, leer a Galeano parecía que te daba un aire de intelectual y un paso más
allá de los cuates que sólo veían en Comunicación Social una oportunidad para
salir en la TV o la radio.
Sin embargo, y pese a mi formación de cuna comprometida
con la izquierda, me negué a leer Las Venas Abiertas de América Latina,
limitándome a repasar los subtítulos y el índice. Claro, antes no había “el
rincón del vago” o “monografías punto com” para hacerla fácil consultando un
resumen en internet. ¡Antes había que leer como Dios manda!
Llegó el control de lectura y mi nota salió
regular, mérito a usar siempre la razón como luz antes que obtusos y complicados
métodos de estudio. Mientras caminaba en soledad con mi chuspa y mi pipa con
tabaco sabor vainilla me enteré que había otro trabajo práctico, una lectura
adyacente a Galeano, precisamente a su best seller, escrito en 1996 a modo de
ensayo por Plinio Apuleyo, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa con el
prólogo de Mario Vargas Llosa, entonces declarado político liberal.
El nombre ya sonaba desafiante así que hice
fotocopiar las hojas y comencé a dar lectura veloz. Está claro que a partir de
entonces fui ampliando mis conocimientos, cuestionando al sistema no a partir
de las enseñanzas marxistas sino por medio de reflexiones que traté de
equiparar a la corriente racionalista.
La antítesis a la Venas, “El Manual del
Perfecto Idiota Latinoamericano”, parece hoy más fresco que nunca, pues el
propio Galeano confesó que su “obra maestra” fue escrita sin tener nociones de
política y economía. Es decir, le salió una joyita inventando criterios
amparados en los “pesados textos de la izquierda tradicional”.
La noción general del boliviano formado en el
sistema público y en muchas academias privadas es limitada y suele recurrir a
esos textos de prosa pesada de izquierda (Marx, Engels, Lenin, Gramci), para entender
a la sociedad, a partir de la lucha de clases y otras categorías que sólo
tienden a identificar un “enemigo”, que en inferencia a la mea culpa de
Galeano, es un invento de la izquierda: la derecha.
Las elecciones presidenciales en Bolivia
están cerca y el régimen, muy bien camuflado en esos arcaicos textos rojos del
siglo XIX, trata de reinventar al “enemigo” para perpetuarse en el poder pues
quién en su sano juicio votaría por el “cruel derechista, fascista,
capitalizador, explotador”.
Sin embargo, esas taras posesionadas en el
imaginario público son diametralmente opuestas a su sentido y relación con el propio
régimen porque es precisamente el partido izquierdista, cocalero y sindical el
que aplica el fascismo en cada discurso y acción política. Basta con ver el
culto a la imagen del caudillo que ha convertido a un bloqueador, diputado
mediocre y limitado intelectual como Evo Morales en el ícono del llamado “proceso
de cambio”, primer presidente “indígena”, líder regional e incluso “resurrección
de Jesucristo”, como se atrevió a comparar el principal ideólogo y aplicador de
los textos rojos en el sistema boliviano.
Morales lo sabe muy bien, reconoció que si no
ganaba en 2005 iba a ser reemplazado (…) y se quedaría como un político de
segunda fila.
El mandamás se considera el caudillo contra
el Imperialismo y repite a Galeano como esos changos que querían ser
intelectuales socialistas, hablando que América Latina fue explotada, saqueada
y no se pudo hacer nada para evitarlo.
Paradojas de la vida, tanto Galeano como Morales
se contradicen en los hechos. El primero criticando su propia pluma y tinta,
mientras el segundo lo hace aplicando medidas concretas como la readecuación de
contratos petroleros (etiquetada como “nacionalización” para emular la Revolución
de 1952) que son parte de las “reflexiones” del Manual del Perfecto Idiota
Latinoamericano; es decir, sólo la actitud y cambio de mente puede sacar a los
países denominados tercermundistas del retraso.
El régimen ganó, porque a diferencia de
Carlos Mesa, tuvo el valor de encarar ese proceso y es por ello que vive la
bonanza económica y estabilidad social que le ha permitido toda esta vorágine
que culmina una fase en enero. “Si la base económica es concreta, la ideología
se mantiene en la cúspide de la pirámide”, como dirían los marxistas. Ese el
mayor logro del régimen, algo tangible e innegable.
Que exista derroche y corrupción estatal es
algo que el ciudadano deberá analizar en octubre, eso siempre y cuando si no se
deje engatusar como pasó estas cuatro décadas con el libro de Galeano.
para ver la nota de Eju.tv acceder a:
http://eju.tv/2014/05/la-muerte-poco-digna-de-la-profeca-de-los-idiotas/
