domingo, 22 de junio de 2014

NUNCA LEÍ A GALEANO

Generalmente los blogs deben ser espacios para la creación propia, pero dado el caso y para ser evidentes, comparto (al final) el link del portal conservador cruceño de monitoreo de medios Eju.tv perteneciente a Ernesto Justiniano, basado en declaraciones públicas del autor uruguayo Eduardo Galeano, quien reconoce que su “best seller” de 1971, por el cual tiene una excelente renta, en el actual tiempo está desahuciado y “no lo volvería a leer ni escribir”.
Al respecto, un criterio particular sobre Las Venas Abiertas de América Latina:   
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En la U, de entrada, nos dieron a leer este texto, todos los changos muy emocionados por los antecedentes del libro lo veían como la "biblia" del comunicador comprometido con su sociedad. En verdad, leer a Galeano parecía que te daba un aire de intelectual y un paso más allá de los cuates que sólo veían en Comunicación Social una oportunidad para salir en la TV o la radio.
Sin embargo, y pese a mi formación de cuna comprometida con la izquierda, me negué a leer Las Venas Abiertas de América Latina, limitándome a repasar los subtítulos y el índice. Claro, antes no había “el rincón del vago” o “monografías punto com” para hacerla fácil consultando un resumen en internet. ¡Antes había que leer como Dios manda!
Llegó el control de lectura y mi nota salió regular, mérito a usar siempre la razón como luz antes que obtusos y complicados métodos de estudio. Mientras caminaba en soledad con mi chuspa y mi pipa con tabaco sabor vainilla me enteré que había otro trabajo práctico, una lectura adyacente a Galeano, precisamente a su best seller, escrito en 1996 a modo de ensayo por Plinio Apuleyo, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa con el prólogo de Mario Vargas Llosa, entonces declarado político liberal.
El nombre ya sonaba desafiante así que hice fotocopiar las hojas y comencé a dar lectura veloz. Está claro que a partir de entonces fui ampliando mis conocimientos, cuestionando al sistema no a partir de las enseñanzas marxistas sino por medio de reflexiones que traté de equiparar a la corriente racionalista.
La antítesis a la Venas, “El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano”, parece hoy más fresco que nunca, pues el propio Galeano confesó que su “obra maestra” fue escrita sin tener nociones de política y economía. Es decir, le salió una joyita inventando criterios amparados en los “pesados textos de la izquierda tradicional”.
La noción general del boliviano formado en el sistema público y en muchas academias privadas es limitada y suele recurrir a esos textos de prosa pesada de izquierda (Marx, Engels, Lenin, Gramci), para entender a la sociedad, a partir de la lucha de clases y otras categorías que sólo tienden a identificar un “enemigo”, que en inferencia a la mea culpa de Galeano, es un invento de la izquierda: la derecha.
Las elecciones presidenciales en Bolivia están cerca y el régimen, muy bien camuflado en esos arcaicos textos rojos del siglo XIX, trata de reinventar al “enemigo” para perpetuarse en el poder pues quién en su sano juicio votaría por el “cruel derechista, fascista, capitalizador, explotador”.
Sin embargo, esas taras posesionadas en el imaginario público son diametralmente opuestas a su sentido y relación con el propio régimen porque es precisamente el partido izquierdista, cocalero y sindical el que aplica el fascismo en cada discurso y acción política. Basta con ver el culto a la imagen del caudillo que ha convertido a un bloqueador, diputado mediocre y limitado intelectual como Evo Morales en el ícono del llamado “proceso de cambio”, primer presidente “indígena”, líder regional e incluso “resurrección de Jesucristo”, como se atrevió a comparar el principal ideólogo y aplicador de los textos rojos en el sistema boliviano.
Morales lo sabe muy bien, reconoció que si no ganaba en 2005 iba a ser reemplazado (…) y se quedaría como un político de segunda fila.
El mandamás se considera el caudillo contra el Imperialismo y repite a Galeano como esos changos que querían ser intelectuales socialistas, hablando que América Latina fue explotada, saqueada y no se pudo hacer nada para evitarlo.
Paradojas de la vida, tanto Galeano como Morales se contradicen en los hechos. El primero criticando su propia pluma y tinta, mientras el segundo lo hace aplicando medidas concretas como la readecuación de contratos petroleros (etiquetada como “nacionalización” para emular la Revolución de 1952) que son parte de las “reflexiones” del Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano; es decir, sólo la actitud y cambio de mente puede sacar a los países denominados tercermundistas del retraso.
El régimen ganó, porque a diferencia de Carlos Mesa, tuvo el valor de encarar ese proceso y es por ello que vive la bonanza económica y estabilidad social que le ha permitido toda esta vorágine que culmina una fase en enero. “Si la base económica es concreta, la ideología se mantiene en la cúspide de la pirámide”, como dirían los marxistas. Ese el mayor logro del régimen, algo tangible e innegable.
Que exista derroche y corrupción estatal es algo que el ciudadano deberá analizar en octubre, eso siempre y cuando si no se deje engatusar como pasó estas cuatro décadas con el libro de Galeano.
para ver la nota de Eju.tv acceder a: 
http://eju.tv/2014/05/la-muerte-poco-digna-de-la-profeca-de-los-idiotas/  

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