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lunes, 18 de febrero de 2013

¿Oposición?


De tumbo en tumbo
Tres errores de la oposición:

La legitimación para la reelección de Evo Morales está  cada vez más cerca ante la esterilidad de los opositores.
La oposición y sus analistas coinciden y exigen, imploran y desean un referendo para lograr una reforma parcial a la CPE.
Primer error: pretender modificar un parágrafo de una disposición transitoria del cuerpo constitucional.
Los puntos transitorios son eso, puentes entre la anterior y la actual Carta Magna y son parte del cuerpo textual de la CPE, es decir, es un “apéndice” que tiene sus tiempos y alcances plenamente especificados.
En el caso del polémico parágrafo II de la disposición transitoria primera, este se dilucidará en la elección de diciembre de 2014 y lo que queda es esperar el fallo de los magistrados del Tribunal Constitucional Plurinacional.
Lo que les queda, es hacer un estudio e interpretación de ese precepto y así dejar clara la figura ante la opinión pública del por qué resulta inconstitucional la “re-reelección”. Los abogados constitucionalistas y técnicos deberían trabajar en ello, en vez de dárselas de analistas políticos que sólo critican al régimen, aunque tengan bases para ello.
Segundo error: La oposición desconoce que existe una Ley del Código de Procedimiento Constitucional.
Fue con esa figura con la que se aplicó la consulta de “Ley de Aplicación Normativa”, mientras por su lado, pretenden convocar en los siguientes días al llenado de firmas de al menos 20 por ciento del padrón electoral.
Por prelación, primero se dilucidará la consulta de la bancada oficialista en el Senado y luego, si prospera, se podrá hablar de un referendo. Aunque si el Tribunal Constitucional falla de una u otra forma, eso es inapelable y ni siquiera el referendo se aplicaría.
En otras palabras, tarde la reacción.
Tercer error: el espejismo del voto nulo de octubre de 2011.
Finalmente, creer que el referendo les será favorable tras la experiencia de la elección judicial, donde la proporción fue de 60 – 40 en contra del absolutismo “masista” es pecar de ingenuo, pues una cosa fue la designación de magistrados casi desconocidos y otra muy diferente es la figura ultra-mediatizada del mandatario.
Esperar que la población diga “el anterior mandato cuenta” o “no puede haber segunda reelección en este caso” o cualquier figura que se especule para la pregunta dirimidora entre un Sí o un No, y que sea negativa al mandatario es poner todos los huevos en una canasta.
Ahora bien, existe un conflicto ético y una errada doble interpretación del régimen. Si la oposición quiere surgir, debería apelar a observar esos detalles que al final son el sumo de esta controversia política.