De tumbo en tumbo
Tres errores de la oposición:
La
legitimación para la reelección de Evo Morales está cada vez más cerca ante la esterilidad de los
opositores.
La
oposición y sus analistas coinciden y exigen, imploran y desean un referendo
para lograr una reforma parcial a la CPE.
Primer
error: pretender modificar un parágrafo de una disposición transitoria del
cuerpo constitucional.
Los
puntos transitorios son eso, puentes entre la anterior y la actual Carta Magna
y son parte del cuerpo textual de la CPE, es decir, es un “apéndice” que tiene
sus tiempos y alcances plenamente especificados.
En
el caso del polémico parágrafo II de la disposición transitoria primera, este
se dilucidará en la elección de diciembre de 2014 y lo que queda es esperar el
fallo de los magistrados del Tribunal Constitucional Plurinacional.
Lo
que les queda, es hacer un estudio e interpretación de ese precepto y así dejar
clara la figura ante la opinión pública del por qué resulta inconstitucional la
“re-reelección”. Los abogados constitucionalistas y técnicos deberían trabajar
en ello, en vez de dárselas de analistas políticos que sólo critican al régimen,
aunque tengan bases para ello.
Segundo
error: La oposición desconoce que existe una Ley del Código de Procedimiento
Constitucional.
Fue
con esa figura con la que se aplicó la consulta de “Ley de Aplicación Normativa”,
mientras por su lado, pretenden convocar en los siguientes días al llenado de
firmas de al menos 20 por ciento del padrón electoral.
Por
prelación, primero se dilucidará la consulta de la bancada oficialista en el Senado
y luego, si prospera, se podrá hablar de un referendo. Aunque si el Tribunal
Constitucional falla de una u otra forma, eso es inapelable y ni siquiera el
referendo se aplicaría.
En
otras palabras, tarde la reacción.
Tercer
error: el espejismo del voto nulo de octubre de 2011.
Finalmente,
creer que el referendo les será favorable tras la experiencia de la elección
judicial, donde la proporción fue de 60 – 40 en contra del absolutismo “masista”
es pecar de ingenuo, pues una cosa fue la designación de magistrados casi
desconocidos y otra muy diferente es la figura ultra-mediatizada del mandatario.
Esperar
que la población diga “el anterior mandato cuenta” o “no puede haber segunda reelección
en este caso” o cualquier figura que se especule para la pregunta dirimidora
entre un Sí o un No, y que sea negativa al mandatario es poner todos los huevos
en una canasta.
Ahora
bien, existe un conflicto ético y una errada doble interpretación del régimen. Si
la oposición quiere surgir, debería apelar a observar esos detalles que al
final son el sumo de esta controversia política.