jueves, 5 de enero de 2012

Dos años de servicio militar o 24 meses para servir a militares


Las ocurrencias de este nuevo régimen y sus autoridades no dejan de sorprender al ciudadano de a pie. Más allá del valor intrínseco que se le da al servicio militar en el área rural del país, especialmente en el lado andino, con ese orgullo de decir “fui al Cuartel”, esta tarea se convierte en una exposición humillante a las labores serviles y el trato inhumano bajo la excusa de estar “bajo bandera”.
El servicio militar sirve, en algunos casos, para que los jóvenes ocupen su tiempo y hagan ejercicios para formar su cuerpo y poner a prueba su resistencia. En otros casos se observa la gratitud con esta experiencia porque se hacen amigos y camaradas, sarnas y mayores, que marcan la vida postadolescente y quedan estampadas en las manos y mentes de cada macho varón.
Sin embargo, en la mayoría de las experiencias se ha evidenciado que los soldaditos han cumplido funciones privadas para servir a los militares de alto rango e incluso aprender albañilería en edificaciones donde el señor propietario ahorra unos dólares a costa de los camuflados. “Señor, sí señor”.
En contados casos, no por pocos sino por convertirse en estadísticas nefastas, los conscriptos fallecen después de sendas palizas y toletazos. En el mejor de los casos se convierten en registros de personas incapacitadas o con trastornos físicos irreversibles. Con estos antecedentes podríamos afirmar que pasar más de 12 meses en este trajín resulta un improperio y abuso.
Un viceministro, que seguramente está orgullosos de su paso por el Cuartel, afirma al igual que el machista presidente que hoy lleva las riendas de Bolivia, que este servicio militar debe ser de dos años, es decir 24 meses de trabajos ad honorem y golpizas sin derecho a defensa.
Ir al Cuartel, así como tener trayectoria sindical, parecen ser la idea de descolonización en tiempos del jefazo y la preparación académica (meritocracia, si prefieren) queda en el archivo o el basurero. Al fin, parece que se menosprecia la capacidad de los indígenas y campesinos, puesto que decir que en estos dos años los jóvenes llevarán instrucción militar y técnica para tener un oficio, condenará a generaciones al conformismo y ratificará la economía terciaria del país.
DDHH debería pronunciarse, con los antecedentes expuestos, porque cuando el jefazo dice algo, se cumple “sí o sí”. Estamos en tiempos de monarquía a lo plurinacional- comunista y es hora de reaccionar y evitar tanto exceso e impostura.
 PD. Yo fui al cuartel, pero me declararon inhábil por mis poderosos lentes con los cuales hoy sirvo a mi Patria.

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