2003.
Sentado escuchando la radio y contando los muertos, viendo a los vecinos
alarmados colocando barricadas de llantas en la "zona sur de El
Alto". Decían que no habría comida, decían que ya no había carne, que ya
no había gas, pero los restaurantes que rodean mi hogar atendían los churrascos
con normalidad.
Luego
llega la noche y comienza a sentirse el dolor gracias al relato de Amalia Pando
en un canal UHF que nadie veía; los caídos eran demasiados, la tensión pasando
la avenida era evidente...
Sin
saber cómo y mientras terminaba uno de mis tantos proyectos que quedaron
archivados para recuerdo del intelecto, Unitel cortaba Los Simpsons y decía
"extra: Goni ha renunciado". Los serviles del canal estatal (tanto
como hoy) habían defendido su línea mentirosa hasta el último momento, hasta
que la "jefa" renunció y ahora también compartía cadena con Cadena A.
Por
la imagen en vivo desde Santa Cruz, elegí la pantalla compartida "del
2" y no daba cuenta hasta entonces que aquel era un momento histórico que
luego me acompañaría en mi trabajo final del Taller Radio y sería base de mi
Proyecto de Grado.
Hoy,
diez años después, como mucha gente, mi existencia dio un giro y sin quererlo
comencé a escribir la historia de Bolivia cada día, no como un hobbie, no como
una tarea, sino como una pasión que me ayuda a caminar. Hoy, diez años después,
tengo el privilegio de escribir la historia de Bolivia y compartir (con todas
las limitaciones impuestas y las rocas que debo esquivar) esos momentos tan intensos
que dieron paso a la tercera etapa constitutiva del país, pero que corre el
riesgo de perecer por la angurria de unos cuantos.
Odié
a Goni desde el 93. No era una simple sensación sino ese ardor de no soportar a
un sujeto que mentía y hablaba bromeando, que sonreía y esperaba que todos se
rían de su espanglish. El tiempo me dio la razón, pese a que mis cercanos
defendían al carismático gringo boliviano.
Hoy,
diez años después, odio con el mismo ardor y mente nublada a otro sujeto que de
seguro caerá por sus propias acciones, por haber cruzado la línea, por su
soberbia intelectualoide. Es cuestión de tiempo, se cumplirá y volverá a su
calabozo. Lo sé.
Sólo
espero que la Patria no repita estos episodios y se libre por mucho tiempo de
sujetos que generan odio y que protagonizan las páginas negras de la historia
de Bolivia.
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