miércoles, 16 de octubre de 2013

Diez años después...



 


2003. Sentado escuchando la radio y contando los muertos, viendo a los vecinos alarmados colocando barricadas de llantas en la "zona sur de El Alto". Decían que no habría comida, decían que ya no había carne, que ya no había gas, pero los restaurantes que rodean mi hogar atendían los churrascos con normalidad.

Luego llega la noche y comienza a sentirse el dolor gracias al relato de Amalia Pando en un canal UHF que nadie veía; los caídos eran demasiados, la tensión pasando la avenida era evidente...

Sin saber cómo y mientras terminaba uno de mis tantos proyectos que quedaron archivados para recuerdo del intelecto, Unitel cortaba Los Simpsons y decía "extra: Goni ha renunciado". Los serviles del canal estatal (tanto como hoy) habían defendido su línea mentirosa hasta el último momento, hasta que la "jefa" renunció y ahora también compartía cadena con Cadena A.

Por la imagen en vivo desde Santa Cruz, elegí la pantalla compartida "del 2" y no daba cuenta hasta entonces que aquel era un momento histórico que luego me acompañaría en mi trabajo final del Taller Radio y sería base de mi Proyecto de Grado.

Hoy, diez años después, como mucha gente, mi existencia dio un giro y sin quererlo comencé a escribir la historia de Bolivia cada día, no como un hobbie, no como una tarea, sino como una pasión que me ayuda a caminar. Hoy, diez años después, tengo el privilegio de escribir la historia de Bolivia y compartir (con todas las limitaciones impuestas y las rocas que debo esquivar) esos momentos tan intensos que dieron paso a la tercera etapa constitutiva del país, pero que corre el riesgo de perecer por la angurria de unos cuantos.

Odié a Goni desde el 93. No era una simple sensación sino ese ardor de no soportar a un sujeto que mentía y hablaba bromeando, que sonreía y esperaba que todos se rían de su espanglish. El tiempo me dio la razón, pese a que mis cercanos defendían al carismático gringo boliviano.

Hoy, diez años después, odio con el mismo ardor y mente nublada a otro sujeto que de seguro caerá por sus propias acciones, por haber cruzado la línea, por su soberbia intelectualoide. Es cuestión de tiempo, se cumplirá y volverá a su calabozo. Lo sé.

Sólo espero que la Patria no repita estos episodios y se libre por mucho tiempo de sujetos que generan odio y que protagonizan las páginas negras de la historia de Bolivia.

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