Que el presidente haya adoptado la moda de jurar con el símbolo de la izquierda socialista que ingresó con fuerza al país en los años sesenta, está bien. Al fin, cuando éste era dirigente cocalero o antes como trabajador obrero, no tenía que saber el significado de esa seña que hoy lo ha catapultado a los libros de historia.
Que el vicepresidente jure y diga "Patria o Muerte" mejor que el mismísimo Fidel, está bien. Al fin de cuentas mientras éste jacobino era un estudiante más de secundaria acomodada, no sabía que llegaría a cambiar Bolivia, cambiando los nombres de cuanta institución tenga en frente.
Que los ministros, diputados, senadores, funcionarios públicos, vocales electorales y nuevos magistrados juren con el puño arriba, está bien. Al final responden a la línea política del instrumento político creado después de las experiencias partidarias de cada uno de ellos y eso de cambiar la V de la victoria o el dedito gordo en alto por el puño izquierdo, vale. Plus, la oren del mandamás de decir “el que no salta, el que no baila, el que no levanta el puño es imperialista”.
Pero que el jefe de la televisora estatal jure con el dichoso puñito izquierdo arriba y su derecha en el pecho (cerca del bolsillo) es el colmo del cinismo.
Porqué la pataleta?, dirán.
La respuesta es simple: canal 7 puede ser estatal, incluso gubernamental, pero partidario es un exceso.
Ahora con qué cara veremos a los periodistas (como voceros del MAS); cómo veremos a Karla Revollo (como “magnífica del proceso de cambio”); cómo creer en un espacio informativo que dice difundir las noticias verdaderas del país hacia afuera... y hay un largo etc. para analizar este caso que no se daba en décadas. Ni el propio Goni utilizó tanto a la pobre TVB, porque tuvo la “decencia” de contratar a Carlos Mesa y Amalia Pando para dar las noticias centrales. En su segundo periodo ya sabemos cómo les fue a los informativistas que negaban la crisis de Octrubre Negro y decían "el presidente dijo a CNN que no va a renunciar".
Además de ver 45 minutos diarios del mandamás en pantalla en cada noticioso, además de un espacio dominical totalmente sesgado para palestra mediática donde los ministros y los mandamases adulen sus logros y sacan improperios de la oposición y cualquier ciudadano de a pie que se oponga al régimen; además de la agenda presidencial de fin de semana con el robótico relato de un contratado más que se dice locutor - periodista; además de las transmisiones en vivo de cualquier entrega prefectural (Gobernación), municipal, comunal o barrial del mandamás como si fuera la única autoridad del país que merece guirnaldas... ¡qué más vendrá ahora que un militante con el puño izquierdo en alto juró como gerente de Bolivia TV!
Qué más tendremos que soportar los televidentes? Gracias a Dios, existe control remoto, o hasta eso quedará “nacionalizado”…???

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