La música tuvo un avance cualitativo desde que se introdujo la literatura, reflejada en las composiciones textuales que acompañaron a los acordes desde los cantos religiosos, basados en Salmos (en realidad esa es la definición) hasta las marchas que connotaron los himnos de las naciones.
La música de tradición escrita (conocida como música clásica) fue superada en cada nuevo género que se fue inventando en el siglo XX, siendo vital la aparición del Rock a mediados de los años 1950. Las primeras palabras que acompañaron al naciente rockabilly de blancos denotaban contenidos familiares, adolescentes y románticos. La idea de baile y diversión era dominante, pero contradictoria con un género que nació rebelde y mestizo.
Fue Bob Dylan un pionero que introdujo la poesía en sus versos, y guitarra en mano hacía que los jóvenes no sólo muevan el cuerpo a ritmo acompasado, sino se sienten, escuchen y reflexionen el arte que se presentaba ante sus oídos.
The Beatles, personifican ese lapso del Rock, pues comenzaron como inocentes muchachos con dulces melodías, pasando a ser trovadores de una generación y los hitos mayores que cambioaron la historia de la música contemporánea. Existe entonces, un antes y un después del Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band (1967), trabajo cumbre del cuarteto de Liverpool que experimento la música, la lírica, la plástica, el concepto visual de su presentación y todo aquello que hace del Rock lo que hoy es: ARTE.
La psicodelia de los 60s y el Rock Progresivo de los 70s, con atisbos metaleros de ciertos cultos abordaron temáticas tan dispersas como la reflexión espiritual, la crítica social, la locura, el diablo, la fe, la introspección y los alaridos por paz y amor. Los 80s marcan un descenso al crearse las grandes cadenas televisivas y sellos corporativos que sólo buscaban temas “digeribles” para consumo de todo público; el sex appeal de esa generación con esos extraños peinados nuevos y la moda de cadenas y cueros diabólicos que bailaban en la disco fueron la presentación diaria.
Los noventas marcan otro hito, con el alternativo (grunge y newfolk, en realidad) que retoma la introspección y la crítica al sistema como fuente de inspiración. Cómo no hacerlo, habiendo sido hijos de los 70s, de padres y madres hippies que alguna vez caminaron con pelo largo, chancletas y fumando hierba todo el día, hasta que tuvieron que ir a trabajar para sobrevivir en el propio sistema capitalista.
La nueva década, enganchada a un nuevo siglo y milenio (grandiosa oportunidad para ser historia pura) fue desperdiciada con metal más agresivo, hard core fusionado en algún caso con vistos de otra contracultura como el Hip Hop, pero sin mayor relevancia lírica. Incluso bandas clásicas decidieron sucumbir al punto com y otras modas on line que dejaron de lado cualquier análisis o crisis existencial. Total, un click y “soy parte de algo”.
Volviendo a las letras, en este espacio compartiremos algunas de aquellas composiciones y líricas que se convirtieron en himnos del Rock y que demuestran una marcada diferencia cualitativa con la creciente decadencia musical que se vive hoy con géneros menores como el reegeaton, la cumbia e incluso el folklore (a pesar de muchos).
Y es que la música y en especial la era del Rock, contienen historia (más allá de la que se cuenta en los libros), son particularidades que hacen de una pieza musical un elemento de análisis, que comprende un contexto puro, que marca algo que trasciende y se puede debatir en la actualidad. Cada acorde, cada nota, cada palabra, cada verso. Un conjunto de posibilidades que impactan e impactarán a más generaciones.
El Imagen de Lennon, Bohemian Rapsody de Queen, Stairways to heaven de Led Zeppelin, Hotel California de Eagles son algunas muestras, aunque tal vez las más comerciales. Sin embargo, aquello no les resta el valor que pretende acusar este espacio.
Dicho esto, comencemos con una obra maestra de una banda maestra.

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