sábado, 27 de agosto de 2011

Opinión: Manipulando el TIPNIS

La manipulación de la información en Bolivia cae en estándares nunca antes vistos. No porque los gobiernos de la época neoliberal hayan sido santos y objetivos, sino que ahora la masificación de los medios y el control político, antes que administrativo o gerencial están literalmente “pintados” de azul.
Es una grosera ofensa al intelecto ciudadano emitir un comentario, institucional en este caso, sobre la marcha del TIPNIS, cuando se dice que ésta “no tiene apoyo ciudadano”, cuando todo el país ha venido escuchando las protestas de sectores sociales y cívicos ante la impostura gubernamental sobre la construcción de la carretera Villa Tunari -  San Ignacio de Moxos.
Según el matutino oficialista, en su editorial del 16 de agosto, la marcha no tiene razón de ser y se apoya en declaraciones (como fuente subjetiva) de personeros del gobierno. Mencionan también al dirigente Marcial Fabricano, de quien afirman fue militante del Movimiento Bolivia Libre y luego por consecuencia, aliado del Movimiento Nacionalista Revolucionario.
Habría que recordar a quien anónimamente escribió esas líneas, que Fabricano fue parte de la marcha de los indígenas de Tierras Bajas en 1990. Tal vez la frase “Marcha por la vida, territorio y dignidad” sea reconocida ahora. Este movimiento fue generado desde las bases indígenas y contó con el apoyo de toda la sociedad, incluso esos sectores miopes que tuvieron que reconocer a la Bolivia profunda y la Bolivia del oriente.
Descalificar a Fabricano, entonces, resulta mezquino para los anales de la historia.
Por otro lado, el régimen y sus medios de comunicación siempre acuden a dividir la opinión pública asegurando que quienes se oponen a la carretera son sediciosos, anarquistas, de la extrema derecha, neoliberales, gamonales y todo adjetivo que se pueda utilizar sin vulnerar la Ley antidiscriminación. La carretera, como toda obra de esa magnitud y que implica mayor integración, es una aspiración nacional sin lugar a objeción y que nadie puede ni debe negar.
El régimen culpó primero a los “manipulables” dirigentes indígenas, luego a las Organizaciones No Gubernamentales. No contentos con esto, algún senador sindicó a los ganaderos de Santa Cruz de querer mantener monopolios de comercio vacuno y un viceministro acusó a los contrabandistas y traficantes de madera de querer perjudicar la obra.
Con todo, cabe una duda en todo este meollo. Por qué tanta premura para lograr consolidar la obra.
Es que fue una promesa electoral de Morales Ayma a su sector de productores de coca, como afirma la oposición. Será que los militantes del MAS quieren inaugurar la obra antes de dejar el poder e incluso bautizar la carretera con el nombre de su caudillo. Obedece este impulso a la gestión gubernamental que quiere consolidar la integración transversal del país. Muchas interrogantes.
La historia juzgará a quienes hoy defienden el ingreso de maquinaria al TIPNIS, destruyendo uno de los pocos territorios de reserva natural en Bolivia y Sudamérica, en caso de consumarse la carretera “quieran o no quieran”.
En caso de que las autoridades asimilen su terquedad y ceguera social para plantear soluciones y alternativas serias, con papeles firmados, como exigen por ejemplo en el tema marítimo, la historia reconocerá el aporte a la integración de los pueblos.

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