Una de las características del boliviano es estar inconforme con todo. Si gana la selección de fútbol, decimos es un espejismo, no hay que soñar. Si pierde: ya ve, así nomás son esos.
En los barrios la gente dice faltan plazas para los niños y cuando las obras se ejecutan los vecinos se quejan: habiendo otras prioridades se dedican a hacer plazas.
No es que el boliviano sea perfeccionista. Es un sentimiento que se contagia y ninguna terapia o libros de autosuperación pueden curar.
Cuando las marchas eran imparables, infatigables y diarias la gente se quejaba sobre el “marchódromo” en el que se convirtió la Sede de Gobierno; por casi cuatro años se vivió relativa calma y ante ello se escuchaba: dónde están pues los dirigentes que no reclaman los derechos de la gente, deberían salir a marchar.
Gente de mundo podría comparar las características de cada población con la boliviana (no es mi caso porque lo más lejos que fui fue a Santa Cruz). Sin duda, argentinos, holandeses, americanos, japoneses tienen otra forma de ver el diario vivir.
Cuando el boliviano hace una película las críticas son amables por ser un producto nacional, pero al salir del cine la gente dice: más o menos la peli. Le faltaba tal y cual, deberían haber hecho esto y aquello.
Nuestras tradicionales entradas folklóricas criollas de cada día son alagadas por lso medios de comunicación: Revalorando nuestras costumbres y tradiciones… Pero al día siguiente es el reproche generalizado: el excesivo consumo de bebidas alcohólicas empaño la fiesta. Hasta cuándo pues…
Seguro que al leer estas líneas, ustedes también dirán: le faltó mencionar esto y esto y esto más. O caso contrario, será una “crítica constructiva” con algún que otro adjetivo soez.
Con esta intro, permítanme decir que siempre fui crítico (y criticón) de la televisión nacional. Creo que nos falta demasiado en calidad y manejo de formatos. Las buenas intenciones y la necesidad de ganar unos pesos impulsan a aventureros productores a llenar los espacios de la pantalla chica con programas que no aportan nada a la construcción de una identidad boliviana. Y ojo que no me refiero a que todos los programas se vuelvan reproductores de prestes o se adhieran a lo “plurinacional”, sino que no tenemos una imagen que diga al mundo esto es TV hecha en Bolivia.
Uno mira la televisión por suscripción y nota al cacho si es un programa argentino o japonés o mexicano. No por el acento de las voces sino por el mismo contenido y características de cada espacio. No hay un Tinelli mexicano o un Derbéz venezolano. Un documental japonés es tan atrayente que no se compara a un serio Transtel de Alemania. Una novela brasilera tiene características tan propias que no es posible duplicarla como sucedió con El Clon, por ejemplo.
Por ello a partir de este blog, trataré de compartir con todos algunas inquietudes sobre la TV boliviana, para bien, buscando mejorar sin ánimo de “joder la paciencia”, tal vez así podamos mejorar. Cultivemos la participación social.



En santa puej imitan Brasil , en LPZ Argentina y Peru no ya es de no dar con los cerebrutos nacionales ... Solo me intriga una cosa o realmente son brutos o tienen miedo a relizar cosas no habituales y de el que hacer nacional .... entiendase nacional ahora es plurinacional vamos mi Bolivia
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