En diciembre de 2012, Chávez iba de Caracas a La Habana, en su viaje al fatal destino, en su última vista de pie, vital y hablando
El socialismo del siglo XXI
se queda sin su caudillo
A
media asta, la bandera venezolana fue izada en cada institución del vecino país
ayer apenas se conoció la noticia sobre el deceso de Hugo Rafael Chávez Frías a
sus 58 años, acaecida a las 4:47 de ayer hora de Caracas.
Chávez
pasó dos años luchando contra en cáncer y su vida, pero fue desde diciembre
pasado que su condición tendió a empeorar. Fue trasladado a Cuba para seguir un
nuevo proceso de intervenciones quirúrgicas y quimioterapia. El día 18 a las 2
de la madrugada, fue devuelto a su país por instrucción propia, según revelaba
el vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, horas antes de confirmarse la
noticia.
Maduro
en horas de la mañana, reconocía una complicación en la salud del comandante y
presidente venezolano, aunque ya se percibía un tono apagado, melancólico, casi
premonitorio. Acusaba a los medios de la derecha de ser “fariseos” e ir en
contra del líder de la denominada revolución bolivariana, que pasó de la
tendencia progresista hacia un estadio totalitario, denunciado por los sectores
opositores a su régimen.
En
la tarde, el propio Maduro, quien no asumirá el mando pese a ser
vicepresidente, fue el encargado de dar la noticia no sólo a Venezuela sino al
mundo. “Se ha previsto un despliegue de las Fuerzas Armadas para garantizar la
seguridad y tranquilidad de la sociedad”, anunció, denotando el carácter
militarista en el que Venezuela se sumergió en 14 años de régimen
chavista.
“Honor,
paz y unidad para nuestra Patria; como nos dijo el comandante en diciembre,
unidad, batalla y victoria (…) Honor y Gloria a Hugo Chávez, qué viva Hugo
Chávez”, proclamó Maduro en la casa presidencial.
La
vida de Chávez estuvo plagada de revolución y poder. La revolución que comenzó
con su asunción al poder en 1999, cambiando la Constitución y los símbolos de
su país, reformando las instituciones e imponiendo restricciones a la
iniciativa privada. Este modelo fue reproducido en otros países como Bolivia, asentados
con la llegada de Evo Morales al poder en 2006.
Luego,
el poder consumió al jefe de Estado de Venezuela. Su reacción contra cada
sector opositor, la anulación de medios de comunicación privados, la
estatización de la banca y otras acciones le dejaron un aura de totalitarismo
cuestionada y resistida desde los sectores del liberalismo conservador, pero
también por aquellas organizaciones de defensa de los derechos humanos.
Discursos
extensos, ataques a lo que la izquierda llama el “Imperio”, impases con
elexpresidente de EEUU, George Bush, a quien culpó del intento de golpe de
Estado de 2002 o la anécdota con Juan Carlos Rey de España cuando lo sacó de
quicio recibiendo un “por qué no te callas”, fueron su característica confrontadora
y mediática.
Queda
por delante la continuidad del mandato presidencial. La Constitución
Bolivariana establece que el presidente de la Asamblea Popular, Diosdado
Cabello, asuma el poder hasta la convocatoria y desarrollo de nuevas elecciones
generales, en la que el opositor Henrique Capriles tendría mayor expectativa
para desplazar al régimen socialista.

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