viernes, 2 de septiembre de 2011

Opinión: “LA BANDA DE OVANDO”



No es original el título, pues varios columnistas ya aludieron a estas palabras, pero sirven perfectamente para describir el actual proceso eleccionario que vive el país.
“La banda de los cuatro” fue el nombre que recibieron los vocales de la Corte Nacional Electoral a finales de los años ochenta. Esos caballeros tristemente recordados manejaron y decidieron las elecciones generales y municipales sin mayor ética que el poder político. Hoy la figura se repite con más sinvergüenzura.
Pero no debemos olvida que antes ya se notó un antecedente funesto con la designación presidencial a José Luis Exeni para llevar a delante los procesos de la constituyente. Exeni siempre estuvo ligado a los sectores intelectuales que hoy se encuentran ejerciendo (y abusando) del poder. Exeni fue criticado hasta el cansancio por la decadente PODEMOS hasta que no tuvo más cara y terminó renunciando. El último digno que asumió el control de la Corte Nacional Electoral fue Antonio Costas, quien tuvo la voluntad de desarrollar el Padrón Biométrico.
Exeni fue el primer intento gubernamental para acaparar y controlar el Órgano Electoral. Morales Ayma siempre se quejó (su resentimiento social es innegable) por tener que enfrentar comicios democráticos con el “arbitro en contra”. Por tanto, se debía comprar al árbitro. Morales Ayma siempre quiso tener poder y llegar al poder; una vez dentro alguien le dijo “metele nomás”.
Después de la experiencia de Exeni se produce la nueva CPE y con ella el cambio de nombre de la CNE a Tribunal Supremo Electoral. Se incluye la whipala y se habla de “democracia intercultural”, como si antes las elecciones habrían sido restringidas a las élites. Tal vez estos ideólogos del llamado “proceso de cambio” pretenden borrar la historia y escribirla ellos de cero, o en el caso boliviano, reescribir sobre letras ya impresas.
Ahora se viene la elección judicial tras serías denuncias del cuoteo de un partido político. Se viene la legitimación de estas designaciones utilizando al pueblo y la ciudadanía. Morales Ayma aseguró que van a ganar con más del 60 por ciento. ¿Quiénes van a ganar? El partido oficialista, el pueblo representado, la democracia, la historia, los candidatos…
A una semana de esas palabras que denotan la partidización plena de las elecciones judiciales, el nuevo presidente del TSE, Wilfredo Ovando, aparece junto a Morales Ayma en un acto sindical de productores cocaleros del Chapare. Él asegura que sólo participó para anoticiar, instruir e informar a la gente sobre el proceso eleccionario.
Con los antecedentes mencionados y los recientes que fueron difundidos por los medios de comunicación, excepto Canal 7 y Patria Nueva que se someten a Palacio de Gobierno, las acciones de Ovando van escribiendo una nueva vergüenza en la administración de procesos electorales en Bolivia.
Ovando se caracteriza por ser una persona que responde a las entrevistas con cierto nerviosismo, perece que sabe lo que implica su cargo en el asalto al poder y si fuera por él renunciaría (SOS) Es una persona insegura y contradictoria. Un día amenaza a los medios de comunicación y luego dice que no tiene competencia para ello. Un día asegura que nadie puede hacer campaña y luego defiende la campaña “informativa” del Gobierno. Un día anuncia que la gente votará de dos en dos (como yuntas en arreo) y luego, luego lo confirma…
La historia juzgará más allá de los criterios subjetivos de la coyuntura (y a veces hasta rabia) de quienes escribimos sobre el contexto boliviano. La historia es fría y dice esto fue bueno o esto fue malo. Sin duda, en los libros de historia uno de los capítulos se referirá a las elecciones judiciales y al accionar de “la banda de Ovando”. Aún hay tiempo para cambiar, luego del 16 de octubre ese título quedará impreso en las páginas de la historia boliviana.

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