viernes, 9 de diciembre de 2011

INSULTOS SÍ, INSULTOS NO


"Esos ladrones, delincuentes, mafiosos…”
“Es una impostura miope, retrógrada, cavernaria…”

Con estas palabras y muchas otras, por lo general siempre con tres términos o sinónimos, el segundo mandamás, llamado el jacobino, denuncia, insulta y agrede a los opositores en la Asamblea Legislativa. Ni qué decir de otras intervenciones públicas, al aire libre o en el campo, donde el segundino… perdón, segundo mandatario y jacobino, da rienda suelta a su arrogancia, crapulencia y altanería.  
Si los opositores merecen ser declarados “tales o cuales” por su corta capacidad de acción, es cuestión de criterios y sobre todo de respetar la libertad de expresión que tenemos todos los ciudadanos para decirle a una autoridad si es una mierda o no. Si hasta al Papa le dicen lo que es y no es…
Ahora resulta que este personaje sale a defender a una de las ministras más cuestionadas del gabinete, no por los opositores sino por los propios sectores del oficialismo, y no de ahora sino desde el inicio de la gestión. La pésima administración estatal, las denuncias de corrupción y el tráfico de tierras son fuertes observaciones que caen sobre Nemecia Achacollo.
Después de su informe en la Cámara de Diputados, la autoridad salió corriendo de la respectiva comisión y tuvo que oír palabras de reclamo desde las personas afectadas que no se sintieron conformes con las explicaciones brindadas por Achacollo.
Ahora resulta que el jacobino se convierte en el primer opresor de los ciudadanos cuando afirma que los “invitados  a la Asamblea Legislativa y sus reparticiones deben ser procesados cuando emitan criterios ofensivos a las autoridades”.
¡Hágame el favor!, diría Carlos Valverde.
Según replicó la Agencia de Noticias Fides, el segundo dijo: “El insulto es imperdonable, se habló de ‘corrupta, maleante, ratera’, eso no puede haber en esta Asamblea, desde hoy la Policía tiene el mandato y la obligación de detener a cualquier persona extra a la Asamblea, extra a los asambleístas que se comporte de semejante manera y se debe procesarlo”.
Cuando este personaje salga de la Asamblea Legislativa y se refiera de algún modo a las nuevas autoridades que ejerzan los cargos públicos, quedarán registradas estas (sus) palabras.
Que se haga justicia entonces.


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