miércoles, 27 de febrero de 2013

Piñera, en su mala hora




No está de más recordar que Sebastián Piñera es considerado uno de los presidentes con más errores políticos en la reciente historia democrática de Chile.
La frase "piñericosas" parafrasea al Condoricosas del popular personaje de historietas creado por Pepo hace 73 años. Sus lapsus son frecuentes y en su relación con Bolivia lo demostró en la cumbre de la Celac, cuando dijo que "los temas de soberanía no se debaten -excepto- por cuestiones económicas".
Así, su postura sobre la educación pública le valió la baja de popularidad y una caída en picada que no pudo levantar ni siquiera trayendo remembranzas del rescate a los 33 mineros en 2010 tras los 70 días de entierro,  tensión y esperanza.
Tampoco la virtud de haberse estrenado con el terremoto del 27 de febrero de ese mismo año, que devastó las ciudades de Valparaíso, Santiago, O'Higgins y Biobío dejando 520 muertos, le pudo salvar de un inminente “despido” de La Moneda.
El último error es, sin duda, el tratamiento que se le dio a la detención de los tres soldados bolivianos el pasado 25 de enero, pues en vez de acudir a la diplomacia y hacer lo mismo que se hizo en 2011 cuando también otros 14 (catorce) militares bolivianos cruzaron la frontera en una supuesta persecución de contrabandistas, ahora optó por enjuiciarlos como si sentar o defender soberanía implicara violar convenios internacionales.
Piñera trató de manejar el asunto y hacer ver a su homólogo boliviano Morales Ayma como un ignorante e irracional personaje (que es tema de otro debate afirmativo) y que Chile tiene a Bolivia como su “hija” a quien puede ultrajar con un ánimo patriarcal evidente.
Morales está vez ganó la pulseta, tal vez la única en el espectro bilateral y acudirá a los jóvenes dragoneantes como punta de lanza para su eterna y sostenida campaña para el tercer y cuarto mandato en puertas. El asco que causa este tipo de politiquería queda pendiente de redacción.
Volviendo a Piñera, éste quedará vapuleado tras la liberación de los soldados este fin de semana y es evidente que el orgullo chileno quedará golpeado, algo que ni Pinochet podría evitar y algo que “el soberano” sabrá demandar al conservador centro derechista santiagueño.
En Viña del Mar se dio la cereza de la torta con un siempre irreverente Jorge Gonzáles, exvocalista del añorado grupo chileno de Rock – Pop “Los Prisioneros”, quien inició su recital cantando “No necesitamos banderas”, donde canta como estribillo “no a la guerra contra Bolivia”.
Frente al público chileno de la Quinta Vergara, y el escenario conocido como el Monstruo, el músico hizo una pausa para decirle a los ojos a Sebastián Piñera, “presidente, no a la guerra contra Bolivia”.
Queda claro que el episodio tendrá repercusión mediática en ambos países con las nubes negras para Piñera y una vez liberados los soldados en Challapata, Oruro, se iniciará otro episodio interno en Bolivia, buscando al culpable de haber dejado a los soldados indefensos y abandonados en la frontera.    
  

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